Tú
Tus labios para mí
saben a miel,
y a rosas
huele tu piel.
Pero ni a las rosas
ni a la miel
las puedo tener
pues pertenecen a otro.
Tú alegras cada amanecer
de mi triste vida
si pudiera,
daría cualquier cosa
porque fueses mía.
Iría hasta el infierno
si fuera necesario
tan solo por tocar tu piel
o tener un beso de tus labios.